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Tu chatbot tiene que decir que es un chatbot

Práctico7 min de lecturaActualizado el 14 de agosto de 2026Javier Fernández · Economista col. nº 1806Rev. jurídica: A. Vanesa Piedravuena · Abogada nº 4593 ICALPA

Desde el 2 de agosto de 2026 está vigente el artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689: si tienes un chatbot, un asistente de WhatsApp o un bot de voz que habla con personas, tiene que quedar claro que quien responde es una máquina. El aviso va en el primer contacto, con palabras normales, no enterrado en los términos y condiciones. Y hay una segunda obligación que casi nadie ve venir: lo que ese bot prometa, lo pagas tú.

A quién le aplica

A cualquier sistema de IA destinado a interactuar directamente con personas físicas. El widget de la web, el bot de WhatsApp Business, el que responde mensajes directos en Instagram, el asistente de voz que atiende el teléfono de la clínica, el agente que gestiona citas dentro de tu área de clientes. Da igual el tamaño de tu empresa y da igual que el bot lo hayas desarrollado tú o lo hayas contratado a un tercero.

Conviene separar dos figuras, porque marcan quién hace qué. La obligación de diseñar el sistema para que informe recae sobre el proveedor, es decir, quien lo desarrolla o lo comercializa con su nombre. Tú, como empresa que lo despliega en su web, eres el responsable del despliegue: no diseñas el sistema, pero decides cómo se presenta al público, qué mensaje de bienvenida lleva y qué le has configurado. En la práctica, si el aviso no aparece en tu web, el que da la cara ante el cliente y ante la autoridad eres tú.

Un formulario con respuestas predefinidas o un árbol de opciones fijas no es un sistema de IA. Si detrás hay un modelo de lenguaje generando respuestas, sí lo es. La duda razonable se resuelve preguntando a tu proveedor por escrito.

La excepción del «resulta evidente», y por qué no te conviene

El Reglamento admite una excepción: no hace falta informar cuando resulte evidente, desde el punto de vista de una persona física razonablemente informada, atenta y perspicaz, teniendo en cuenta las circunstancias y el contexto. Suena a puerta abierta. Lo es mucho menos de lo que parece.

El estándar no es lo que tú creas obvio, ni lo que le parezca obvio a tu jefe de producto. Es lo que le resulte evidente a un usuario medio de tu servicio, en tu contexto, sin conocimientos técnicos. Tres razones para no apoyarte en ello:

Añade el factor sancionador. El incumplimiento de las obligaciones de transparencia entra en el tramo del régimen del artículo 99 que llega hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocio anual mundial. Son máximos previstos en el Reglamento y se gradúan según la gravedad, la intención, el tamaño de la empresa y la cooperación. Nadie va a multar a una clínica de ocho personas con quince millones. Pero un expediente abierto, aunque acabe en apercibimiento, cuesta tiempo y credibilidad.

Cómo tiene que ser el aviso

Ejemplos que puedes copiar

Widget de la web

Hola. Soy el asistente automático de [empresa] y respondo con inteligencia artificial. Puedo ayudarte con horarios, servicios y precios. Si prefieres hablar con una persona del equipo, escribe «humano» y te paso.

WhatsApp Business

[Empresa] · Este número lo atiende un asistente automático con IA de lunes a domingo. Para hablar con una persona, responde PERSONA y te contestamos en horario de oficina.

Mensajes directos de Instagram

Respuesta automática generada por IA. Te leo y te oriento al momento; si necesitas a alguien del equipo, dímelo y te derivo.

Asistente de voz

Le atiende un asistente automático de [empresa]. Esta llamada la gestiona una inteligencia artificial y puede quedar grabada. Diga «operador» en cualquier momento para hablar con una persona.

En voz, el aviso va en la primera locución, antes de pedir ningún dato. Y va separado del aviso de grabación, que es una obligación distinta y viene del RGPD.

Lo que el bot promete, lo pagas tú

Esta es la parte que no aparece en los artículos sobre el artículo 50 y es la que más dinero cuesta. Un chatbot que atiende a tus clientes está hablando en tu nombre. Si dice que el pedido llega el jueves, que la reparación cuesta 180 euros o que el tratamiento está cubierto, el cliente ha recibido esa información de tu empresa. Discutir después que «lo dijo la IA, no nosotros» es una posición muy incómoda ante un cliente enfadado, ante consumo y ante un juez.

La solución no es apagar el bot. Es delimitar por escrito qué puede afirmar y qué no, y configurarlo en consecuencia:

Ese documento de límites cabe en dos folios y conviene que esté firmado por quien manda, no guardado en la cabeza del que configuró el bot. Es lo mismo que aplicamos a cualquier agente automatizado que actúa por su cuenta, y lo desarrollamos en el artículo sobre límites de los agentes de IA.

El RGPD sigue ahí, en paralelo

El aviso del artículo 50 no sustituye a nada de lo que ya te pedía protección de datos. Tres puntos concretos:

Sobre lo que el bot pide: cuanto menos, mejor. Si necesita un teléfono para devolver la llamada, que pida el teléfono y nada más. Un bot que va recopilando síntomas, situación económica o datos de menores está tratando categorías sensibles y eso ya no se resuelve con un aviso, se resuelve con un análisis previo. Y si el usuario suelta datos por su cuenta —que lo hará—, necesitas una regla de qué se guarda y qué se descarta.

Lo que NO te obliga

No tienes que poner un banner enorme que tape la conversación, ni una pantalla de consentimiento antes de escribir, ni repetir el aviso en cada mensaje. Una línea clara en el primer contacto cumple.

Tampoco tienes que identificar qué modelo hay detrás, ni qué proveedor, ni la versión. El Reglamento pide que se sepa que es una IA, no la ficha técnica. Puedes decirlo si quieres, pero no es una obligación y te ata a cambiar el texto cada vez que cambies de proveedor.

Y no necesitas certificarte en nada para tener un chatbot. No hay registro de chatbots, ni sello, ni autorización previa. Lo que hay es una obligación de información y un expediente que la demuestre.

Cómo dejarlo cerrado esta semana

Haz la lista de todos los canales por los que un desconocido puede escribirte o llamarte: web, WhatsApp, Instagram, Facebook, teléfono, área de clientes. Marca en cuáles responde una IA, aunque sea solo fuera de horario. En cada uno de ellos, pega el aviso correspondiente de los de arriba y haz la prueba tú mismo desde un móvil que no sea el tuyo: si tras el primer mensaje no sabes que hablas con una máquina, todavía no cumples. Después escribe los dos folios de límites y guarda una captura fechada de cada canal ya avisado. Eso es tu evidencia. Si prefieres que lo revisemos y lo dejemos documentado, es nuestro servicio de etiquetado de contenido IA y chatbots, y el criterio de marcado de contenido generado lo tienes en la guía de etiquetado.

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